Henos: características nutricionales y roles en las dietas -2º parte-

Ing. Agr. MIRIAM GALLARDO


Niveles en las raciones y balance de dietas

En rodeos de 25-30 l/vaca/día promedio anual, el heno debería representar una proporción constante pero controlada de la dieta de las vacas en ordeño (10 a 18 % de la MS total), principalmente para el grupo de mayor nivel de producción. En vacas secas, vaquillonas y novillitos este recurso puede representar hasta el 70-80% de la MS total suministrada, en función del tipo de heno, su calidad, la época del año y los requerimientos nutricionales de la categoría. Para novillos en terminación con dietas muy altas en concentrados (> 75% granos), se sugiere incorporar entre 3 a 5% de algún heno picado, para modular el rumen y evitar acidosis.
Formas de suministro

Normalmente el suministro de heno en forma de rollos, se realiza mediante aros metálicos (porta-rollos), a libre acceso (ad libitum). Sin embargo, en los sistemas en confinamiento o semi-confinamiento se lo ofrece procesado (trozado), en mezcla con otros ingredientes, utilizando un mixer. En algunos establecimientos lo muelen fino para integrar con los granos, aunque este sistema no es recomendable porque diluye la calidad del concentrado y no aporta FDNef. Si se ofrece en porta-rollos y el acceso al heno es libre, porque se pretende una proporción alta en la dieta, se sugiere calcular un rollo cada 18 a 20 vacas. Si, en cambio, el acceso se restringe a unas horas, el rollo debería ser compartido por menos animales, entre 10 y 12. Lo ideal sería separar vacas multíparas de primíparas para evitar la competencia.
En los sistemas de alta producción de carne y leche, la tendencia actual es la utilización de heno en forma prismática, como son los mega-fardos (500-600 kg). Por su diseño permiten mantener una mejor calidad forrajera, a la vez que ser administrados con más facilidad que los rollos. Además, durante la manipulación se generan menores pérdidas de material, sobre todo de hoja, en el caso de alfalfa.

Por otra parte, cuando el heno (rollos o prismáticos) se troza se puede suministrar casi con exactitud lo que el animal requiere, de acuerdo a la formulación prevista. Además, esta forma de suministro acarrea muchas menos pérdidas y prolonga su tiempo de utilización casi al doble. Es conveniente regular el tamaño medio del picado de la fibra, principalmente en alfalfa, para evitar que se pierdan hojas o que éstas se pulvericen durante el proceso.

Al respecto, actualmente está disponible la tecnología del heno previamente trozado para almacenar en bolsas plásticas, tipo silo de pastura. Para un mejor desempeño, los trozos deberían tener un tamaño medio y relativamente homogéneo de 6 a 10 cm. Esta tecnología tiene la ventaja de preservar la calidad del heno, a la vez que disponerlo fácilmente para ser utilizado en las formulaciones.
Como todo alimento factible de almacenar por cierto tiempo, se sugiere que el forraje embutido contenga muy bajos niveles de humedad, para evitar la contaminación con hongos y las fermentaciones indeseables. Para evitar su deterioro y mantener la calidad de estos henos existen actualmente en el mercado inóculos bacterianos (lacobacilos) especiales, que se utilizan de manera similar al de los ensilajes.

Si bien el heno de alfalfa es el recurso más utilizado en Argentina, en general la calidad promedio es baja relativa a su potencial nutricional. Además, cuando se comercializa, normalmente las operaciones se realizan únicamente por unidad, en lugar de considerar la calidad, lo que indudablemente contribuye muy poco a la sustancial mejora de estos forrajes.
 


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