Valor nutritivo de los cultivos de maíz y sorgo para ensilar bajo estrés climático

Ing. Agr. MIRIAM GALLARDO


El estado fenológico del cultivo al momento del picado es uno de los factores más importantes que afectan la calidad del forraje a ensilar. Para los ensilajes de planta entera, el contenido de materia seca (MS) total de la planta es la variable clave ya que tiene una relación directa con el momento óptimo de picado.

En tal sentido, está bien demostrado que los cultivos de maíz y de sorgo granífero deberían ser cosechados entre el 32-40 % MS para garantizar: el máximo rendimiento de materia seca y de nutrientes/ha; una excelente palatabilidad; una buena capacidad de consumo y para reducir las pérdidas durante el almacenamiento.

Sin embargo, con frecuencia ocurren eventos climáticos extremos como sequías, excesos hídricos y heladas tardías que pueden entorpecer la normal cosecha de los cultivos destinados a ensilaje. Frente a estas circunstancias se pueden generar dudas acerca del valor nutricional de los cultivos bajo estrés y suele ser frecuente “apurar” el picado, en un intento de no perder calidad.

• Picado anticipado del cultivo

Después de una sequía o una helada intensa, los cultivos pueden anticipadamente tener una apariencia de sobre-madurez, pero existe una alta probabilidad que el contenido de MS de la planta sea demasiado bajo (menos de 28% MS) para cortar y picar directamente. Además, en un cultivo inmaduro las heladas por ejemplo, facilitan durante el picado la ruptura de las paredes celulares y la liberación rápida del contenido celular (el de mayor concentración de nutrientes digestibles), generando una cantidad apreciable de efluentes (pérdida de líquidos con nutrientes).

Si la planta se cosecha con mucha humedad además se producen fermentaciones indeseables (fermentación butírica, en lugar de láctica), que provoca luego una disminución importante de la palatabilidad y el consumo voluntario. En estos casos, de ser posible, es preferible retrasar el picado hasta que la planta alcance la MS deseada (32-40 % MS) o sean las mismas heladas las que sequen algo más al cultivo.

Hay que tener en cuenta que luego de un evento climático extremo la estimación visual del contenido de humedad del cultivo puede conducir a conclusiones erróneas. En general, se aprecia en el cultivo que las hojas cambian de color (amarillo-marrón) rápidamente, dando una falsa apariencia de que el material está más “seco”.

Sin embargo, puesto que la mayor cantidad de agua del cultivo se concentra en los tallos (parte inferior) y en las mazorcas, es posible que el contenido de MS sea mucho más bajo de lo que parece. Mucha gente con experiencia puede estimar con buena precisión el contenido de humedad de la planta cuando el cultivo se encuentra en madurez normal, pero probablemente puedan subestimar el contenido de humedad de un cultivo inmaduro. Por esta razón se recomienda vigilar constantemente el cultivo y determinar el contenido de humedad por los métodos estándares (peso del forraje antes y después del secado en estufa u horno microondas).

Una práctica que en algunas ocasiones se ha utilizado para reducir el contenido de humedad y secar un poco más el material al momento del picado y previo al almacenaje, es la de agregar fibra seca (paja) o grano seco y molido. Ambos son materiales absorbentes de humedad. Sin embargo, se trata de una práctica engorrosa y con pocas probabilidades de éxito. Hay que tener en cuenta que por cada 1% de variación en el contenido de MS, se deberían añadir unos 15 kg MS/tonelada de ensilado. Por ejemplo, si el cultivo tuviese 25% MS y se desea llegar al 32%, se deberían agregar unos 100 kg de grano seco y molido/ton.

También es recomendable en estas circunstancias la utilización de inoculantes para ayudar a una fermentación mejor y más estable. Se sugiere adquirir un producto con eficiencia probada y seguir estrictamente las recomendaciones del fabricante.
Desde el punto de vista nutricional el maíz o el sorgo granífero inmaduros poseen una menor concentración energética debido al menor rendimiento de grano. Aunque hay poco grano y más bajo contenido en almidón, la textura y el núcleo del almidón serán más suaves y digestible, principalmente en sorgo.

Los cultivos inmaduros también tienen más alto equivalente en proteína bruta pero una proporción de ésta puede ser del tipo nitrógeno no proteico (NNP). Además, si después de una helada muchas hojas están muertas pero el tallo y las raíces siguen vivas, existe la posibilidad de que se acumulen nitratos (sustancia tóxica y contaminante de napas) en la parte inferior del tallo. En estos casos se recomienda cortar el cultivo a mayor altura. Con esta práctica se podrá también mejorar la calidad de la MS (menos tierra, menos humedad y más digestibilidad).

• El cultivo sobre-maduro o “pasado”

Cuando el cultivo está en fecha o se encuentra al límite de la madurez (+ 40% MS planta entera y granos duros), si el tiempo lo permite, el picado no debe demorarse, ya que una helada o sucesivas heladas tenderán a secar aún más el material. La muerte de las hojas puede acontecer en 1 ó 2 días y la del tallo en 4 a 5 días, dependiendo de la intensidad del evento meteorológico. Pero la regla indica que a mayor grado de maduración del cultivo, más rápida es la tasa de senescencia del material. Cuando el tallo finalmente muere la calidad del cultivo no tarda en deteriorase rápidamente.

En el caso de cultivos maduros y con follaje muy seco, la recomendación especial es la de prestar debida atención a una adecuada regulación de la máquina: afilado de cuchillas y precisión del picado para picar más fino del normal, además utilizar el procesador del grano de la máquina (“craker”), para que el mismo pueda estar luego disponible en la digestión.

También en estos casos se recomienda levantar la altura de corte de la máquina, para dejar en el campo la parte inferior de los tallos, que son menos digestibles y además donde se acumula más agua, debido al estrés de la planta.

Si fuera necesario, porque el contenido de humedad es demasiado bajo (menos del 60%), se puede agregar agua, asperjando prolijamente y en forma uniforme el material, para facilitar su compactado. El forraje demasiado seco y picado de mayor tamaño ejerce efecto “fuelle” durante la compactación facilitando el ingreso de aire. Cuando ingresa aire al silo la temperatura de fermentación aumenta y puede incrementar el riesgo de que el material se queme (última fase de la reacción de Maillard).
Al igual que en el caso anterior, la utilización de inoculantes en el momento del picado es también una práctica recomendable, sobre todo en los materiales con poco grano o grano mal procesado (muy duros y enteros).

Con respecto al valor nutritivo de estos ensilajes, dependerá principalmente de que la fermentación láctica se cumpla de manera conveniente durante el almacenamiento. Por esta razón es que se pone énfasis en la regulación del equipo de picado y en la compactación del forraje. Cuando se logra un adecuado proceso y el cultivo además tiene buen contenido en grano, el ensilaje puede tener bastante energía, sin embargo los niveles de proteínas serán muy bajos y la digestibilidad de la fibra también. Además, si para favorecer la compactación no hubo más remedio que picar demasiado fino, el material no dispondrá de FDNef. La fibra efectiva es esencial para una adecuada función ruminal.

Estos materiales de calidad especial deben identificarse debidamente y ser asignados a categorías del ganado de menores requerimientos (vacas en último tercio de lactancia, vacas secas atrasadas, vaquillonas preñadas, etc.) y siempre combinados con forrajes de mejor calidad, para diluir los efectos negativos. Los análisis de laboratorio permitirán obviamente conocer en profundidad sus limitaciones para de ese modo proceder a prácticas más eficientes de suplementación.




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