Cómo usar el agua para producir maíz en San Luis


Ing. Agr. M.Sc. JORGE LUIS MERCAU
Investigador y extensionista del Grupo de Estudios Ambientales (CONICET). Consultor agropecuario.



En muchos casos la estrategia general de la producción agropecuaria debiera ser buscar maximizar la productividad del agua. La única salida de agua que genera producción es la transpiración desde la plantas. El armado de un planteo debe entonces procurar evitar otras salidas del agua y asegurar la transpiración, especialmente en períodos críticos de cultivo. Bajo esa estrategia, además de más producción (o facturación, o ganancia) por milímetro, es posible reducir algunos impactos no deseados del agua líquida no utilizada. En varias zonas el escurrimiento y drenaje profundo puede contribuir a problemas como la erosión, inundaciones, salinización e incluso el surgimiento de nuevos causes de agua (Santoni et al. 2012).

Al planificar un cultivo, por caso maíz, debemos conocer la oferta de agua y acomodar la demanda. La oferta se compone de las lluvias, el agua almacenada en el suelo y, en algunos casos, el acceso a una napa freática cercana y la capacidad de riego. Para ambientes de la provincia de San Luis y sudoeste de Córdoba la variabilidad por acceder o no a napa puede significar 200 mm de oferta en el período crítico del cultivo, y unos 60 a 80 mm por tener o no recargado el segundo metro del perfil. Por otro lado la variabilidad de las lluvias es la gran fuente de riesgo de los planteos pero solo una parte es predecible, tal vez unos 50 a 100 mm en los trimestres de verano de la región. Esa predicción además está inserta en un marco de variabilidad e incertidumbre. Por eso el diseño de estrategias, es muy útil cuantificar la oferta de agua en el suelo y napa, y en base a eso planificar el cultivo teniendo en cuenta la variabilidad histórica de las lluvias. La secuencia de cultivos en la que se inserte y la fecha de siembra del maíz son aspectos clave.
De acuerdo al régimen térmico de cada región el cultivo de maíz permite siembras tempranas y/o tardías. Para Villa Mercedes las primeras son de la primer mitad de octubre y las tardías de fin de noviembre hasta diciembre muy temprano. En secano, cuando se dispone de un buen suelo, está bien cargado de agua y la napa está cercana es posible planificar una parte de maíz temprano hacia el este de la provincia. Sin napa, y muy marcadamente cuando el suelo tiene pobre retención o una recarga incompleta en profundidad, la siembra demorada puede aumentar el piso de rendimientos de maíz en hasta 3 toneladas con ventajas apreciables en el promedio también. (Figura 1)

Para aumentar la productividad del agua con un riesgo aceptable además de modificar la fecha de siembra hay otras tecnologías que se deben incluir. En el caso de bajas ofertas de agua es conocido la densidad de los planteos de maíz debe bajar (Andrade et al 1996). Una densidad baja permite aumentar los pisos de rendimientos si llueve poco, aún resignando algo de rendimiento en años donde no falte el agua, pero que en el caso de una baja condición hídrica inicial es improbable en la zona. En base a la experiencia de otras regiones y a la simulación del cultivo se puede afirmar que en la región se pueden esperar respuestas muy importantes a la fertilización nitrogenada, cuya magnitud y probabilidad estaría condicionada por la oferta inicial de agua. Sin embargo, existen muy pocos trabajos locales que aborden este importante aspecto de la producción en procura del desarrollo de reglas de decisión y ajuste del manejo de este proceso. Esta línea de trabajo podría generar grandes beneficios para la producción dado que del relevamiento de las prácticas más utilizadas en la zona surge que es poco lo que se fertiliza y que la tecnología de aplicación puede ser mejorada.


Bibliografía

Andrade, F., A. Cirilo, S. Uhart y M. Otegui. 1996. Ecofisiología del cultivo de maíz. Editorial La Barrosa y Dekalb Press, Argentina.

Santoni CS, Jobbágy EG, Contreras S. 2010. Vadose zone transport in dry forests of central Argentina: role of land use. Water Resources Research 46: W10541. DOI: 10.1029/2009WR008784.