Mitos y fracasos en la planificación, confección y utilización de las reservas forrajeras -2º parte-


Ing. Agr. PABLO A. CATTANI
Méd. Vet. HORACIO M. GENESIO

Cattani+Genesio
Ganadería Avanzada





En este momento prestaremos especial atención a los bovinos no siendo menos importante en la producción de alimentos el aporte de otras especies.

Estos animales son capaces por medio de su sistema digestivo adaptado a tal efecto, de transformar básicamente fibra, NNP (nitrógeno no proteico) y proteínas de bajo valor biológico en alimentos de alto valor biológico como la carne y la leche.

En nuestro país los cambios generados por la puja en la utilización del suelo, el aumento del precio de la tierra, incremento en el precio de los alquileres, etc., generaron modificaciones a los sistemas productivos ganaderos tanto de carne como de leche.

En general estos cambios se pueden resumir diciendo que se produjo un proceso de intensificación creciente y continua, que le va imprimiendo una nueva forma a los sistemas productivos.

Hoy existen el 50 % menos de tambos con respecto al año 1997, con un rodeo nacional de vacas que disminuyó en un 14 % aproximadamente pero con un fuerte incremento en las producciones individuales de manera que la entrega media por tambo creció, al igual que la producción a nivel nacional, situación que habla claramente de un importante cambio.

La intensificación de los sistemas lecheros es una realidad y fundamentalmente con importantes cambios en la incorporación de tecnologías, donde adquiere relevancia trascendental la nutrición y sobre todo la incorporación a los programas de alimentación de las reservas forrajeras.

En los sistemas de carne se observa una situación similar a la descripta anteriormente en los sistemas lecheros.
Existe una reducción importante del stock en el rodeo nacional y un desplazamiento creciente hacia zonas de suelos de menor aptitud agrícola y fundamentalmente a regiones extrapampeanas.

Esta situación por la que atraviesan los sistemas ganaderos, es muy similar a los cambios y modificaciones que ocurrieron, ocurren y ocurrirán en otros países y regiones del mundo.

En estos tiempos y por estos días el mundo presenta una coyuntura muy especial en cuanto a la demanda y producción de alimentos que al menos se presenta como difícil.

Esta realidad la podemos resumir diciendo que los niveles de utilización, producción y reservas de cereales se encuentran en su punto más crítico de las últimas décadas.

Las producciones de los últimos años no han sido lo suficientemente importantes como para poder recomponer los stock a nivel mundial y eso hace que la relación oferta demanda se resienta y por lo tanto generen una situación crítica provocando fuertes incrementos en los precios internacionales de los commodities agrícolas, y por lo tanto un importante impacto en los costos de alimentación de los sistemas ganaderos, (leche y carne).

Esta tendencia no se va a revertir al menos en el corto plazo, además seguramente en el futuro los costos de alimentación van a seguir altos, es aquí donde la programación, confección, conservación y utilización de reservas forrajeras adquiere una importancia trascendental.
Por lo tanto el rol de las reservas forrajeras en las dietas a lo largo del año por su importancia en los niveles crecientes de inclusión cada vez es más relevante por que son parte importante de los costos de alimentación y obviamente deben tener un correlato en los niveles de producción a lograr.

La realidad actual indica que debe existir un fuerte compromiso para lograr altos standards de calidad en las reservas forrajeras.

Todos los actores involucrados dentro de los sistemas de producción deberían actuar de manera sinérgica para poder concretar el objetivo de maximizar las producciones individuales y por hectáreas. No solo se debe mirar el costo de confección sino la calidad nutricional y el impacto en la producción animal a través de la incorporación en las dietas.
Lograr una alta eficiencia en el uso del recurso suelo, buscar la máxima calidad nutricional posible en los forrajes conservados, y una alta eficiencia en la utilización e impacto productivo con muy bajos coeficientes de pérdidas en la confección, conservación y suministro de las mismas es la meta.

Los animales tienen requerimientos de nutrientes que se expresan en gramos por día de acuerdo a su edad, estado fisiológico, etapa productiva, objetivo productivos, etc. De esta manera podemos decir que necesitan, proteínas, fibra, energía, vitaminas, minerales, etc. que deben ser aportadas por lo ingredientes de las dietas.

En la medida que se producen y utilizan reservas de mayor o mejor calidad generadas en los establecimientos ganaderos, se puede decir que se bajan los costos de alimentación ya que se reduce la incorporación de ingredientes que no se producen en el establecimiento para utilizar en las dietas.

[Continúa el sábado próximo]