Mitos y fracasos en la planificación, confección y utilización de las reservas forrajeras -3º parte-


Ing. Agr. PABLO A. CATTANI
Méd. Vet. HORACIO M. GENESIO

Cattani+Genesio
Ganadería Avanzada




De alguna manera poder tener reservas de calidad es una ayuda importante para poder manejar y bajar los costos de alimentación. También es cierto que en la medida que la calidad de las reservas es menor, también será menor la posibilidad de utilización y el nivel de inclusión en las dietas, a la vez puede ocurrir que con su utilización se resientan los índices productivos.

El impacto en producción por la utilización de reservas de mala calidad va a depender del nivel de inclusión o proporción en que se las utilice y en el ajuste y balance de dieta que sea necesario realizar para que eso no ocurra.

Generalmente cuando las reservas forrajeras no son de calidad los niveles de inclusión son menores y se aumenta considerablemente la cantidad de ingredientes que hay que importar a las explotaciones incrementando los costos de alimentación.

De esta manera es sumamente importante hablar y manejar el concepto de cosecha de nutrientes y ya no de forrajes conservados.

En esta línea de pensamiento es importante poder discutir sobre los mitos y fracasos en la planificación de las reservas forrajeras y los potenciales que cada ambiente productivo tiene dentro de cada establecimiento.

Desde la década pasada, en nuestro país se ha estado trabajando sobre las “reservas” o “conservación de forrajes” con diferentes grados de especialización y/o profesionalismo obteniendo en consecuencia diferentes niveles de costos y respuestas productivas, con variados niveles de impacto de estos recursos en las empresas pecuarias.

En algunos años u ocasiones por falta de planificación nos encontramos con que las “reservas” faltan y salimos a pagar precios excesivos por forrajes de subsistencia y en otros nos encontramos con stocks excesivos que agregan una carga financiera al negocio y no aumentos en los parámetros de crecimiento productivo esperados.

Es por ello que resulta fundamental que se ponga foco en el logro en planificar estratégicamente la mayor cantidad de “nutrientes” cosechados por ha, ya que estos son los que en definitiva actuarán a nivel ruminal para que los ciclos productivos sean más cortos, eficientes y rentables.

¿Por qué nutrientes?

Debido a que los nutrientes son la porción que reviste mayor importancia en los forrajes, es fundamental que podamos focalizarnos en ellos, mientras que el agua contenida y los diferentes porcentajes de fibra de los mismos, serán un vehículos de los primeros, limitando en muchos casos (casi en la mayoría) la ingesta de forrajes conservados y por lo tanto de nutrientes por parte de los animales.

La calidad y fundamentalmente la digestibilidad tiene un fuerte impacto en el consumo de alimentos en los rumiantes.
Los ingredientes que presentan bajas performances en calidad generan un bajo consumo ya que predisponen a control físico el consumo de alimentos y cuando tenemos animales que deben lograr altos resultados productivos esto es una fuerte limitante en las producciones.

Es por ello que cuando se toma la decisión de conservar forrajes, el objetivo primordial debe ser siempre el logro de la mayor concentración de nutrientes, ya sea proteína, fibra o energía principalmente, y la mayor digestibilidad posible de estos nutrientes con una alta calidad nutricional, de manera que ese alimento tenga una alta ingestibilidad, ya que este parámetro es función pura y exclusiva del forraje independientemente del animal que lo consuma.
[Continúa el sábado próximo]