Mitos y fracasos en la planificación, confección y utilización de las reservas forrajeras -4º parte-



Ing. Agr. PABLO A. CATTANI
Méd. Vet. HORACIO M. GENESIO

Cattani+Genesio
Ganadería Avanzada





¿Cuál es el principal error?


Cuando se piensa en alimento, lo primero que se plantea es el volumen producido, incluso a veces se toman parámetros estandarizados de Materia seca, cuando en realidad la variaciones que se ven a campo por ejemplo en los silajes, puede llegar y hasta superar 10 puntos poncentuales en la MS limitando en gran medida los procesos de conservación, y la ingesta animal, afectando la productividad y rentabilidad del ciclo productivo.

Si pensamos en la fibra, el porcentaje de digestibilidad de la misma afectará en forma directa la ingesta o incorporación de nutrientes a nivel ruminal limitando el potencial productivo y lo mismo acurre con el agua contenida en los silajes, que además de poder limitar el consumo de Materia Seca, también tiene un impacto considerable en el movimiento de los “nutrientes” que se desee incorporar en un mixer, comedero, o finalmente en el rumen para que sean destinados a la producción animal.

Un tema no menor en la actualidad, es el giro de capital que necesitan o desean las empresas pecuarias, debido a que con el cambio del valor de la tierra y los productos obtenidos de ella (carne y/o leche en este caso) quien quiera mejorar la rentabilidad, deberá acelerar los ciclos productivos o hablando en términos económicos un “mayor giro de stock o activos”.

Dicho en otras palabras, necesitamos animales que permitan mayor producción de litros de leche por ha o novillos terminados en un menor tiempo, con una mejor circulación de capital.

Si planteamos a modo de ejemplo un establecimiento productor de carne, en su gran mayoría tenemos un giro de activos menor al deseado y en algunos casos esto es debido a una limitación de “nutrientes” en alguna época del ciclo demorando la terminación del mismo o alargándolo innecesariamente.

Dicho en otras palabras y a modo de ejemplo, si queremos terminar novillos gordos en dos años y un peso estimado de 450 kilogramos (lo cual es muy tentador para el mercado interno y externo), los mismos deben estar alimentados de la mejor manera en todo su ciclo productivo, pero cuando “las reservas” juegan un papel importante en la alimentación de los mismos y estas no tienen los parámetros deseados, sin dudas que el período de terminación se extenderá, disminuyendo la rotación o velocidad productiva y por lo tanto la rentabilidad del negocio.

Es aquí donde se hace más fácil pensar en nutrientes y no en volumen, sabiendo que los nutrientes son sinónimo de productividad y el volumen excesivo, ocupará un espacio ruminal, limitando la incorporación de los primeros.

Sabemos que la fibra es necesaria para el correcto “funcionamiento físico” del rumen, pero debe estar en valores de FDN que no limiten la “ingesta o incorporación de nutrientes”.

Otro de los parámetros altamente ligados con la ingesta o el volumen, es el porcentaje de materia seca, sobre todo de los silajes el cual en la actualidad, si bien se está mejorando (incremento de la MS en los silos confeccionados en nuestro país) aún queda bastante por hacer.

La digestibilidad está íntimamente ligada con la energía contenida en los forrajes y esto afecta el “porcentajes de uso” de los forrajes y nutrientes a nivel ruminal, por lo cual tendremos que considerar algunos factores importantes a la hora de analizar y planificar la confección de nuestros forrajes conservados con el objetivo de llevar, la mayor cantidad de nutrientes del campo al rumen, con el fin de acelerar y eficientizar los procesos productivos.

Estrategia

• Definición: “Es un proceso regulable, conjunto de reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”

Por lo general cuando se piensa en el incremento de eficiencia o de parámetros de calidad, con lo primero que se lo asocia, es con una suba de los costos de producción, pero quizás este caso represente la excepción a la regla, debido a que haciendo lo correcto en el momento preciso, los costos permanecen constantes, mientras que la calidad o la “cosecha de nutrientes” por ha se incrementa, diluyendo rápidamente los costos productivos y amortizando la tecnología aplicada que en la gran mayoría de los casos es de costo cero.
[Continúa el sábado próximo]