Mitos y fracasos en la planificación, confección y utilización de las reservas forrajeras -6º parte-



Ing. Agr. PABLO A. CATTANI
Méd. Vet. HORACIO M. GENESIO

Cattani+Genesio
Ganadería Avanzada




Acondicionado


Respecto a la necesidad y conveniencia de la adopción y uso de los acondicionadores mecánicos, cabe destacar que cuando se habla de cosecha de nutrientes la incorporación de los mismos es indiscutida.

La disminución de la tasa de respiración y el incremento de la proporción de hojas (y con ellas nutrientes solubles y principalmente proteínas), dan al heno producido una mayor producción de materia seca cosechada por ha además de un incremento exponencial de los nutrientes contenidos en el heno producido.

Si bien en algún momento se cuestionó la adopción de los acondicionadores, con la relación costo beneficio que hoy presenta el negocio, es indiscutible su incorporación.

Rastrillado

Respecto al rastrillo cabe destacar que esta operación debe siempre hacerse bajo tres premisas fundamentales.

• Rastrillar solo pasto y nunca contaminar el forraje con tierra o restos de material muerto.

• Rastrillar a velocidades de avance que nunca superen los 7-8 km/h para minimizar la pérdida de hojas.

• Rastrillar el forraje cuando este presente un remanente de humedad contenido en sus tejidos, para evitar la pérdida excesiva de hojas, y para favorecer el aireado de las hileras acelerando el proceso de secado y colaborando con la disminución de la tasa de respiración, para que el heno producido contenga la mayor cantidad de nutrientes solubles.


A pesar de las creencias comunes que lo mejor es evitar el uso de los rastrillos, es importante tener en cuenta que cuando se puede trabajar con hileras densas (juntando dos o tres) los recolectores disminuyen sustancialmente las pérdidas y minimizan la agresividad con el material que se recolecta, por lo que diremos que el rastrillo es un implemento que ayuda a disminuir pérdidas y mejorar la calidad del heno producido siempre y cuando se lo utilice de la manera correcta.

Recolección o henificación

La recolección del forraje debe hacerse una vez que este cruzó la barrera del los 20 puntos de humedad.

Desde el 20% hacia abajo, los procesos respiratorios ya se inhiben evitando el riesgo de calentamiento del forraje, manteniendo su calidad indefinidamente durante el período de almacenaje siempre y cuando no vuelva a tomar contacto con la humedad.

Clasificación de las reservas

Es importante poder clasificar las reservas de acuerdo al resultado final logrado en los procesos anteriores. Para poder cumplir con este requisito es indispensable poder clasificarlas de manera práctica y rápida en el campo. Esta clasificación se debe realizar de manera objetiva con personal entrenado y capacitado previamente de manera que le permita desarrollar un criterio que lo habilite para hacer dicha clasificación.

Concretamente de acuerdo a como fueron los pasos y procesos involucrados en el desarrollo de las tareas de confección o también a impactos no deseados que el clima puede haber tenido en dichos procesos, (días lluviosos, nublados, etc.) que interfieren en el proceso de secado de los materiales deteriorando la calidad nutricional de los mismos y por lo tanto condiciona en el futuro el uso de esta reserva en las distintas categorías de animales.

Poder concretar la clasificación de las reservas en el momento previo al almacenaje, permitirá ubicarlas en lugares establecidos a tal fin, saber exactamente en qué lugar se dispone de cada recurso diferenciado por calidad, que permitirá luego su utilización estratégica y específica dentro del programa de alimentación pudiendo de manera rápida, operativa y práctica saber que este recurso que presenta alguna condición distinta también tendrá diferencias en cuanto a su utilización y por lo tanto se puede definir a qué categoría animal estará orientado su aporte. Es fundamental poder realizar análisis de laboratorio de las reservas de manera de tener claramente establecido un punto para poder observar y medir permanentemente y que permita de alguna manera poder establecer un patrón o escala de medida para poder comparar y mejorar permanentemente.

Almacenaje

Más allá de todo lo que se pueda hacer para sacar los fardos, mega fardos o rollos de los lotes de manera inmediata luego de confeccionados para favorecer el crecimiento del forraje y no pisotearlo en su etapa de desarrollo, se debe hacer todo lo posible para preservar el heno y mantenerlo aislado de los fenómenos climáticos que puedan afectar la calidad obtenida.

Por ello debe almacenarse el heno en una superficie sobreelevada y con pendiente para favorecer el escurrimiento del suelo y tapar los rollos para evitar que se mojen, de modo de no afectar la calidad, y disminuir las pérdidas físicas en beneficio del balance económico de la actividad.

[Continúa el sábado próximo]