Alfalfas en el Abasto Sur


Entrevista al Ing. Agr. OSVALDO SPINA
Ivonne Guevara - Alejandro Sammartino


Hace cinco años que el Grupo Gelas (Grupo de Empresas Lecheras de Abasto Sur) viene trabajando en pos de lograr pasturas de alfalfa de calidad a partir de un cambio conceptual de lo que significa su cultivo.


Es necesario no perderle pisada a este grupo de tamberos ubicados en la cuenca del Abasto Sur bonaerense. Sus integrantes llevan adelante una intensa agenda técnica, probando y ensayando tecnologías de proceso e insumos, con un fuerte espíritu de autocrítica. En el Gelas (Grupo de Empresas Lecheras de Abasto Sur) puede rotar algún que otro miembro –y de hecho han tenido algunas modificaciones desde su inicio en 2005–, pero ese inquieto espíritu de colaboración permanece presente, lo que los ha llevado a un progreso constante.

Desde hace cinco años vienen trabajando en lograr casi una utopía para una zona con fuertes limitaciones edafológicas: pasturas puras de alfalfas. El Ing. Agr. Osvaldo Spina, asesor del grupo, no duda en destacar la influencia que tuvo Carlos Cesa, uno de los integrantes del grupo, en los inicios de este derrotero. “De entrada hay que hacer un homenaje a Carlos, quien desde fines de los ochenta siempre insistió en hacer alfalfas puras. Con él aprendí de qué se trataban las alfalfas puras con la tecnología de esa época. A partir de ahí nos dedicamos a estudiar un poquito más hasta reconocer que la alfalfa necesitaba fósforo y en serio. Ahí rompimos el miedo de utilizar por ejemplo doscientos kilos por hectárea, con lo que descubrimos que es un cultivo caro”, señala Osvaldo.

Así Osvaldo enumera lo que venía siendo un conjunto de prácticas que posteriormente fueron cambiando. “En el pasado, la tecnología comúnmente utilizada en el grupo consistía en siembras consociadas con cebadilla o pasto ovillo, densidades de siembras de 12 a 14 kgs/ha/día, niveles de fertilizaciones de fósforo relativamente bajos (120 kgs/ha de Superfosfato Triple) y un rango de fechas de siembra que iban desde abril a junio, aunque también en septiembre”, señala.

En Los Poronguitos

A pocos kilómetros de la localidad de General Belgrano, se encuentra “Los Poronguitos”, uno de los establecimientos del grupo. Allí nos recibe el Dr. Hernán Finnegan, responsable del área de producción del tambo para mostrarnos algunos lotes que muestran los efectos de la falta de sol y la humedad de la salida del invierno. “Sin duda es un octubre muy particular, como lo fueron agosto y septiembre, con lotes bastante sucios de Poa. El año pasado lucían de otra manera a esta altura”, explica Hernán mientras recorremos un lote sembrado a fines de febrero. “El herbicida que más utilizamos dentro del grupo es el Galant (Haloxifop-metil), que es el más contundente para el control de gramíneas anuales”.

En “Los Poronguitos”, la alfalfa, pura o consociada, interviene en forma importante, el año pasado lo hizo con casi un 40% de utilización en relación a las 288 hectáreas afectadas a la vaca total. “Tenemos sesenta hectáreas de alfalfa pura y el resto son pasturas consociadas con alfalfa. Ahora estamos superando el cincuenta por ciento de pasturas”, responde Hernán.

Tanto Finnegan como Juan Emilio Cesa, hijo de Carlos, e integrante del grupo con su establecimiento “Los Aromos” confirman el protagonismo de la alfalfa. Más allá de las diferentes participaciones en la superficie total, la alfalfa es un recurso forrajero clave para el verano, a través primordialmente del pastoreo, complementado el esquema con el silo de maíz y los rye grasses de invierno. “Básicamente en el planteo nos va muy bien en el invierno con el rye grass como verdeo y el silo de maíz como apoyo e intentamos en el período estival tener la mayor cantidad y calidad de forraje con las alfalfas”, detalla Hernán.

Estratégicamente, la alfalfa se incorpora en un esquema que busca más productividad pero sin que pierda protagonismo el aporte del pasto. “La composición de la dieta de la vaca está en un rango entre un 30 y 35 por ciento de concentrado, un 18 a 24 por ciento de silaje ofrecido y el resto –entre 40 y 50 por ciento–, que venga del pasto. Tengamos en cuenta que de esta forma estamos castigando la producción de pasto porque lo sacamos por diferencia”, aclara Spina. “Lo que intentamos es arrancar de la nutrición del suelo para poder generar muchos kilos de forrajes. De esta manera podamos ir aumentando la carga sin perder las proporciones mencionadas porque si cada vez la proporción del pasto es menor vamos a estar cambiando el sistema. También el aumento de la carga significó adaptar la maquinaria como los mixers a la nueva escala del rodeo, al igual que el personal, callejones, sala de ordeñe, etc.”




En este esquema, cargas de 1,63 VT/Ha VT (ejercicio 2011/12) y producciones individuales que superan los 27 litros diarios les permiten lograr en Los Poronguitos, productividades más que importantes. “El ejercicio 2011/12 lo cerramos en 14.727 litros/Ha VT/año, aunque si te hablo en leche producida tuvimos algunas mermas –no ayuda la infraestructura–, cuando se considera la leche de descarte que puede ser casi dos litros, es muchísima plata”, asegura Finnegan, mostrando planillas que certifican que el rodeo de punta con tres ordeñes –que tiene 191 sobre las 450 vacas en producción–, alcanzan los 42 litros promedio. “Nuestro problema número uno y sobre todo con períodos muy húmedos, son las mastitis ambientales y después rengueras”.

Después de trabajar con grupos intermedios a cortos para tener concentrada la producción de forraje, a todos les picó la inquietud del grupo largo. Juan Emilio Cesa viene desde hace algunos años trabajando con alfalfa de grupo 8. “En años húmedos, al principio no se la ve muy enferma pero después se recompuso y al segundo año le saca entre 15 a 20 días a las del grupo seis, además avanzado el invierno da un rebrote más”, detalla Cesa. “Este año ocurre algo similar con las del grupo 8 en implantación y con el agua no la veo bien, pero creo que va a pasar lo mismo que otro año, después del verano se va a componer.”

En La Polvorilla

A pocos kilómetros de la ciudad de Castelli y sobre la Ruta 2, se encuentra La Polvorilla, uno de los establecimientos que pertenecen al Gelas. Allí nos recibe el Ing. Agr. Jorge Olmedo, quien nos explica el cambio cultural que tuvieron con el manejo de la alfalfa. “Hoy contamos con mediciones de producción para el primer año del cultivo de cerca de los diez mil kilos por hectárea, con un segundo año de doce mil kilos y en el último me parece que vamos a andar ahí también”, asegura el administrador. “Hay una parte que no puedo responder porque arrancamos recién hace tres o cuatro años con este sistema. Pero lo que sí estamos convencidos es que estamos trabajando muy diferente. De hecho, la alfalfa ahora es otra especie, el único problema es que se llama igual”.

En La Polvorilla –que tiene una carga de 2,28 vacas totales/Ha VT–, hay 174 hectáreas de alfalfa que representa el 52,7% sobre el total de superficie de Vaca Total, una de las participaciones en materia de alfalfa más altas. “Estamos teniendo buenos resultados. Al tercer año estamos con muy buena densidad”.


[Continúa el sábado próximo]







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