Alfalfas en el Abasto Sur
-2º parte-





Entrevista al Ing. Agr. OSVALDO SPINA

Ivonne Guevara
Alejandro Sammartino




Pastoreo directo más que mecánico


A la hora de conocer la forma en que se aprovecha la alfalfa, Osvaldo Spina certifica que todos en el grupo hacen pastoreo directo, aunque eso no significa que algunos también hacen picado estratégico y otros, silo. “Lo ideal sería quizás picar y hacer silaje”, apunta Osvaldo.

Sólo tres del grupo trabajan con pastoreo mecánico –Godoy, Huffmann y Olmedo– mientras que el resto mayoritariamente pastorean. “No nos podemos meter en un sistema de corte directo porque es complicar mucho el sistema”, afirma Juan Emilio Cesa. “La verdad es que a las alfalfas las castigamos. Tratamos que junten reservas pero muchas veces si hay que entrar se entra. No las estamos cuidando.”

Luego del pastoreo, un dogma entre los integrantes del Gelas es la limpieza de la pastura a través de la repasada con desmalezadora, aunque hacia adelante deberán estudiar el impacto de este sistema de corte en los tallos y la capacidad de rebrote y pérdidas de plantas. “Si usás la desmalezadora sin afilarla seguido, en seguida te das cuenta por cómo deja los tallos. Y aunque después rebrota bien alguna consecuencia tendrá. Seguramente si lo hacés con segadora sería mejor”, asegura Juan Emilio Cesa.
Para Olmedo, el corte mecánico es una opción importante aún con un sistema de corte con hélice. “Coincido plenamente con Julio Godoy (referente del pastoreo mecánico) que es una herramienta estratégica para una época del año. No me imagino un sistema con pastoreo mecánico permanente de alfalfa pero sí me lo imagino con silo. Además cuando la hemos cortado con segadora para silo, notamos que empuja y le gana unos días al otro corte. Y aunque es cierto que lastima la planta y mucho, pero también es muy barata. La consecuencia no es la pérdida de planta sino el rebrote que se hace más lento”, reflexiona Jorge defendiendo el sistema. “Lo bueno de ésto es que es rústico, barato y se rompe poco, nunca te trae un problema y para mí eso vale mucho.”

Siembra

Para el grupo, uno de las mejoras más importantes tiene que ver con las fechas de siembra. “Pasamos de un rango amplio a un ajuste en la fecha de siembra hacia principios de marzo”, asevera Spina.

A la hora de la siembra –mucho se hace en directa–, un tema pendiente sigue siendo la máquina. La alfalfa debe sembrarse superficialmente –entre 0,5 a 1,5 cms de profundidad–, aunque lo más importante es el uso de un rodillo compactador para maximizar el contacto entre la semilla y el suelo.

“Este año tratamos de acercarnos lo más posible al planteo que propone Osvaldo, pero el cuello de botella sigue siendo la sembradora. En la práctica confirmamos que donde va la rueda posterior de la sembradora que compactó el suelo, el logro de planta es espectacular comparado con el resto”, apunta Juan Emilio Cesa.

También coincidió Olmedo sobre la falta de maquinaria adecuada. “En algún momento vamos a tener que dejar de echarle la culpa al ciberespacio y sentarnos con alguna de las excelentes fábricas que tiene la Argentina, en la búsqueda de una que cumpla con las condiciones que nosotros queremos: que siembre cada diez centímetros y que tenga muy desarrollado el tema profundidad, por ejemplo, que es donde se ven más desastres. ¿Cómo no podemos conseguir una sembradora que cumpla con ésto?”, advierte.

Prácticas que sirvieron

También el anegamiento es una posibilidad cierta en la región. Considerando que la alfalfa crece mejor en suelos profundos, bien drenados y pH sobre 6,5, la selección de los lotes a utilizar es un tema importante y lo que termina decidiendo si implantan alfalfas puras o polifíticas. Finnegan prefiere diferenciar en el caso de que los lotes no sean tan confiables para la alfalfa. “En mi caso vamos con pasturas polifíticas con cebadilla y rye grass que acompañan la alfalfa”, responde Hernán. “Eso nos permite tener el fusible de las gramíneas en el caso de una situación de anegamiento. Lo que nunca usamos es el pasto ovillo.”

Para Cesa, la alfalfa no se debería usar acompañada de otras especies. “Un año solo metimos alfalfa en pasturas polifíticas en suelos un poco más bajos, sino la alfalfa va pura y después las polifíticas son sin alfalfas”, aclara.

Entre las prácticas que empezaron a implementar y como garantía de un buen final es el análisis del suelo previo a la siembra. “Mayores niveles de fertilización y el uso de enmiendas es algo que ya lo hemos incorporado y forma parte de la mejora en los resultados”, señala Osvaldo Spina. A fin de corregir deficiencias de algunos minerales, el grupo ha empezado a usar correctores para luego analizar sus efectos en la práctica. En Los Poronguitos pudimos apreciar un lote sembrado el año pasado donde se le habían aplicado 1000 kgs de yeso (CaSO4) y 200 kgs de dolomita (MgCO3). En el caso del fósforo (P), clave para el establecimiento del stand de plantas, duplicaron los niveles que estaban utilizando anteriormente. “Estamos utilizando dosis altas de Superfosfato Triple –unos 200 kgs por hectárea o más– con la idea de alcanzar a superar las 20 ppm de fósforo”, apunta Spina.

Recordemos que la alfalfa alcanza los máximos rendimientos con más de 25 ppm. Valores inferiores deprimen el crecimiento de manera significativa, fundamentalmente debido a la alta exigencia en P que posee la alfalfa. “Mejorar la condición de suelo además de un mejor manejo del paquete de herbicida, ha sido fundamental. Una nutrición en serio con 250 kgs de fósforo y desde ya el agregado de yeso por ejemplo después de la siembra. Y viene todo”, enumera Jorge Olmedo. “Te ayuda mucho a que sea granulado como la urea. Con el polvo nadie quería usarlo, es muy molesto. El yeso granulado es muy fácil de manejar.”

Pero cambiar la forma de trabajar la alfalfa no ha sido fácil. “Tenemos mucho más éxito en adaptar una tecnología nueva –que la gente no conoce–, que cuando te querés correr diez centímetros de lo que estás haciendo. Nadie discute setenta u ochenta mil plantas en maíz pero si le pedís cinco kilos más de semilla de alfalfa por hectárea –que en la estructura de costo no significa nada–, te ponen el grito en el cielo. En este negocio hay muchas trabas culturales,” reflexiona Olmedo.







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