Implicancias de la calidad del forraje en la producción de leche -2º parte-




Gonzalo Ferreira, PhD

Especialista en Nutrición Animal
Asesor del CREA Lincoln



Stay-green en silaje de maíz: mito o realidad


Al momento de elegir materiales de maíz, muchos técnicos y productores eligen materiales con la característica stay-green pensando en lograr silajes de maíz de alta calidad. Sin embargo, que un material tenga la característica stay-green, ¿implica realmente que tendrá mayor calidad forrajera?

La característica stay-green se caracteriza por manifestar un retraso en la senescencia foliar de la planta. En otras palabras el tallo y las hojas permanecen verdes mientras el grano de la espiga se va secando. Esta característica está ligada a la presencia de clorofila (un pigmento verde) en los tejidos vegetativos de la planta. Este color verde muchas veces tiende a relacionarse con forraje fresco de baja concentración de fibra y alta digestibilidad.

Contrariamente a esta creencia, no existe mucha evidencia científica que demuestre que la característica stay-green resulte en silajes de mejor calidad. Es más, Arriola et al. (2012) demostraron silajes de maíz provenientes de híbridos con característica stay-green tuvieron una similar concentración de fibra y una menor digestibilidad de fibra que silajes de maíz provenientes de híbridos convencionales.
Por último, la característica stay-green genera una asincronía entre la maduración del grano y el secado de la planta que dificulta la determinación del momento de picado. Esta asincronía resulta en silajes de maíz con menores concentraciones de materia seca, con la posible pérdida de nutrientes por escorrentía de efluentes o “jugos” del silaje. Además, el crecimiento de clostridios puede verse favorecido en silajes de maíz con muy baja concentración de materia seca.

En definitiva, sin ánimo de afirmar que es contraproducente, sí se puede afirmar que un silaje de maíz proveniente de un cultivo con característica stay-green no tendrá necesariamente mejor calidad que otro silaje de maíz proveniente de un cultivo sin dicha característica.

Análisis de forrajes

Para saber si hemos logrado un forraje de calidad es fundamental saber cuál es la composición del mismo a través de un buen análisis de laboratorio. Para lograr un buen resultado de análisis de laboratorio es fundamental primero lograr un muestreo representativo del forraje a analizar. Por ejemplo, en una misma cara de silo existen variaciones en la composición del silaje debido principalmente a la lixiviación de nutrientes a las capas inferiores del silo. Tal es así que la concentración de fibra (FDN) suele ser mayor en las capas superiores del silo, mientras que la concentración de azúcares o ácidos orgánicos suele ser mayor en las caras inferiores del silo.

Otro aspecto a considerar es que no todas las ecuaciones empíricas pueden ser utilizadas para cualquier forraje. Existen ecuaciones para determinar la digestibilidad de la materia seca de gramíneas o leguminosas en estados vegetativos que son erróneas e indiferentemente utilizadas para determinar la digestibilidad de silajes de maíz.

Con respecto a qué analizar, existen dos objetivos basados en el para qué analizar un forraje determinado. Si la intención es obtener datos de calidad para formular dietas, como mínimo habría que determinar las concentraciones de materia seca, cenizas, proteína y fibra detergente neutro (FDN). Sin embargo, si el objetivo es evaluar materiales, la recomendación sería hacer una mayor cantidad de análisis, tales como la concentración de lignina y la digestibilidad in vitro de la fibra (DIVFDN) para saber la calidad de la fibra.

Conclusiones

Contar con forraje de calidad para la producción de leche permite formular dietas más baratas, formular dietas menos peligrosas, comprar menos cantidad de concentrados, acotar la variedad de concentrados (lo que simplificaría el manejo, la logística, etc.) y, además, darle estabilidad a las dieta del tambo. Dicho todo esto, cualquier logro de haber obtenido forraje de calidad puede verse disminuido por un mal manejo de la alimentación, como puede ser el desperdicio excesivo de silajes en el silo o en la carga del mixer, el mezclado inadecuado de los ingredientes o el desperdicio excesivo de alimento en los comederos (Figura 1). Por último, si el manejo alimenticio es adecuado sería esperable que la alimentación de vacas lecheras con dietas que contengan forraje de calidad resulte en mayores producciones de leche.



Figura 1. Las malas prácticas de manejo de la alimentación, tales como la extracción inadecuada del silaje, la carga excesiva del mixer o el uso inadecuado de comederos, pueden opacar los beneficios logrados al obtener forraje de calidad.

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