Enfermedades en alfalfa

Ing. Agr. Ainalén Carassai
Forratec Argentina S.A.



La alfalfa es una leguminosa afectada por numerosas enfermedades que atacan las hojas, tallos, corona y raíces. Los principales problemas sanitarios son la declinación de las plantas con escaso número de rebrotes, áreas sin plantas con invasión de malezas y corta productividad. Esto permite la sobrevivencia de los patógenos a través de todo el ciclo anual del cultivo, ocasionando reinfecciones permanentes con alto impacto sobre la cantidad y calidad del forraje.

Las enfermedades son el resultado de la interacción entre hospedantes susceptibles, patógenos virulentos y condiciones ambientales predisponentes, incluyendo entre éstas no sólo los aspectos climáticos y edáficos sino también los vectores y las prácticas culturales inadecuadas.

Las enfermedades pueden provocar pérdidas económicas de dos tipos:

Directas: menores rendimientos por mortandad de plantas o disminución del vigor y pérdidas de calidad por manchas foliares y/o defoliación.

Indirectas: disminución del valor nutricional del forraje por presencia de micotoxinas, disminución de la nodulación y la consecuente fijación de N2, mayor susceptibilidad al ataque de insectos, proliferación de malezas, etc.

Agentes Patógenos: Hongos, virus, bacterias, nematodos y micoplasmas.
A efecto de facilitar su tratamiento, las enfermedades se pueden clasificar de acuerdo al órgano de la planta que afectan en mayor proporción. En consecuencia suelen distinguirse dos grande grupos: 1. Enfermedades de raíz y corona y 2. Enfermedades foliares.

1. ENFERMEDADES DE RAÍZ Y CORONA

Los patógenos de este grupo, al destruir directamente los tejidos de la corona y de la raíz reducen las capacidades de absorción y de anclaje, de fijación simbiótica del N2 y almacenamiento de reservas. Por lo general, estas enfermedades tienen un desarrollo lento que pueden acelerarse bajo condiciones de estrés. Definen en forma directa la longevidad o periodo productivo del alfalfar. En algunos casos, los patógenos afectan al xilema y causan los marchitamientos, con síntomas evidentes en el follaje.

1.1 Podredumbre húmeda o fitóftora

Agente Causal: Phytophthora megasperma, es un hongo de suelo que puede sobrevivir por periodos prolongados. Si bien la infección se puede producir en cualquier época del año, la manifestación de los síntomas y los mayores daños se dan en primaveras y otoños húmedos.
Condiciones predisponentes: los suelos bajos y nutricionalmente pobres, con altos contenidos de arcilla y/o limo, mal drenados con lenta percolación o periodos de lluvias abundantes favorecen el movimiento de los oosporas. La fitóftora es un grave problema en áreas de la Pcia. de Santa Fe, Buenos Aires y este de Córdoba, donde existen condiciones de alta humedad y suelos de lenta a muy lenta permeabilidad.
Síntomas: Plántulas: Dumping-off por necrosis de la raíz o base del tallo.
En plantas adultas los síntomas se localizan en las raíces donde se observan lesiones pardas y generalmente en la inserción de las raíces secundarias. Estas lesiones provocan primero la muerte de raicillas y luego de la raíz principal. Si se practican cortes transversales a la raíz se aprecia una coloración amarillenta a marrón clara tanto en los tejidos corticales como xilemáticos. El follaje adquiere una coloración marrón-rojiza y presenta un evidente retardo en la brotación; en estadios más avanzados el follaje se marchita y finalmente la planta muere.
Manejo de la enfermedad: la forma más económica y más eficaz de control es el uso de cultivares resistentes. En suelos pesados o con antecedentes graves de fitóftora el tratamiento de las semillas con fungicidas (metalaxyl o mefenoxan) puede otorgar una protección adicional a las plántulas previniendo el dumping-off. En suelos deficientes, la fertilización con fósforo y azufre durante la implantación puede contribuir a una buena población de plantas.


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