Consideraciones a tener en cuenta en siembras de segunda en la región semiárida de la República Argentina -2º parte-



Ing. Agr. Marcelo Quaquaro

Forratec Argentina S.A.


El sábado pasado ya vimos los dos primeros factores:

1. ELECCION DEL LOTE
2. CONDICIONES CLIMATICAS
3. ELECCION DE GENETICA
4. SIEMBRA



3. ELECCION DE GENETICA


Los materiales que se siembren en esta región, deben adaptarse a las condiciones de suelo, ambiente, clima y manejo, para expresar su mejor potencial de rendimiento, con el objetivo de lograr el máximo beneficio económico con el mínimo riesgo.

Siempre, la elección del material debe ser de semilla fiscalizada.

A su vez, esta semilla debe tener dos parámetros importantes para determinar la calidad de ésta:

Poder Germinativo:
Su valor nos indica la cantidad de semillas con capacidad de germinar en condiciones óptimas, cuyo valor debe estar entre 90 y 100%.

Vigor:
En el caso de maíces y sorgos, en directa y con suelos aún relativamente fríos, aún en siembras de segunda, también es fundamental disponer del valor de Vigor de esa semilla, mediante el Test de frío (Cold test), cuyo valor debería estar entre 80 y 100%.

4. SIEMBRA

Alfalfa

Para el cultivo de alfalfa en siembras de primavera, la recomendación fundamental es hacerlo con un lote limpio, con cama de siembra de textura suave, libre de terrones y firme.

La alfalfa debe sembrarse superficialmente (de 0,5 a 1,5 cm de profundidad) y usarse el rodillo compactador para maximizar el contacto de la semilla con el suelo.

Usar semilla peleteada y curada con insecticida.

La densidad ideal es por encima de 350 pl/m2 (15 kg/ha), para que la permanencia de la misma, esté por encima de los 3 años.

IMPORTANTE: para las alfalfas sembradas en primavera, tener el máximo cuidado de no arrancar la planta entera ya que, la leguminosa en este período desarrolla primero la parte aérea y relega el establecimiento de raíz y corona.

Maíz

La temperatura mínima media del suelo a 5 cm para la germinación del maíz no debe ser inferior a 10 ºC, al menos durante tres días seguidos, para comenzar la siembra.

Es importante verificar la humedad disponible a profundidad de siembra.

La incidencia de plagas puede ser importante sobre todo en planteos de siembra directa, fundamentalmente insectos de suelo (gusano blanco) y orugas cortadoras. Siempre considerar el curado con insecticidas aplicados a la semilla que son de excelente efectividad.

Las siembras de segunda, debe recomendarse como una alternativa de crecimiento del cultivo de maíz en zonas marginales o en lotes restrictivos, para permitir mejorar los rendimientos y hacerlos más estables en estos ambientes.

La densidad óptima de plantas a cosecha, en fecha de siembras de segunda no varía mucho de las recomendaciones para siembras de primera, siempre que se destine a un buen lote. Cuando cambia el ambiente, se debe ajustar, por lo menos con un 10% menos de plantas.




Sorgo


Para programar la siembra hay que tener presente los días a floración del híbrido, ya que el período entre prefloración y floración no debe coincidir con un déficit hídrico o temperaturas extremas de cada región.

Es fundamental que el suelo tenga una adecuada humedad a la siembra para lograr una emergencia rápida y uniforme y una buena implantación del cultivo.

Al ser una especie de origen tropical, el sorgo requiere temperaturas altas para su desarrollo normal, siendo por lo tanto más sensible a las bajas temperaturas que otros cultivos.

Para una buena germinación, el suelo, a 5 cm de profundidad, debe tener una temperatura no inferior a los 18 °C, durante tres o más días, estas condiciones se dan en la segunda quincena de octubre o primera de noviembre en la región semiárida.

Para el sorgo, por ser una semilla pequeña, no deben realizarse siembras profundas. Se considera adecuado colocar la semilla entre 2 y 4 cm de profundidad, en la capa de mayor humedad, teniendo especial cuidado en conseguir una buena distribución en la hilera de siembra, para obtener una buena uniformidad.

Tener en cuenta que en los sistemas de siembra directa la temperatura del suelo tiende a ser menor debido a los residuos de rastrojos en superficie. A su vez, este rastrojo en superficie favorece el refugio de insectos del suelo que afectan al sorgo durante sus estadios de germinación y plántula, siendo necesario su control químico.

La densidad de siembra dependerá de la calidad de la semilla, tamaño y peso de la misma, sistema de siembra, ciclo del híbrido elegido, disponibilidad de riego y tipo de suelo. Para el caso de la región semiárida, se sugiere que la densidad a cosecha (plantas/ha), para los híbridos forrajeros, no sea inferior a las 250.000 plantas; para los híbridos sileros, no menor a 160.000 plantas y para los graníferos, 180.000 plantas.


Conclusión

• No improvisar. Realizar un buen planeamiento de nuestro predio, es proyectar futuro.
• Contar con una buena base de datos de suelo, clima, rotaciones, etc, nos permitirá tomar decisiones correctas.
• Eligiendo semilla fiscalizada, se asegura un margen de tecnología, que permitirán obtener: PERSISTENCIA, RESISTENCIA A ENFERMEDADES, PRODUCCIÓN Y CALIDAD. Recuerde que lo que estamos pagando en INVESTIGACIÓN y DESARROLLO para una SELECCIÓN VARIETAL, se traduce en GARANTÍA y RESULTADOS ECONÓMICOS.