Importancia de la calidad de la fibra en dietas de vacas lecheras



Ing. Agr. Paula Turiello





Los carbohidratos tienen gran importancia en la dieta de vacas lecheras debido a que constituyen la principal fuente de energía y conforman aproximadamente el 60% de las mismas. Los hidratos de carbono pueden clasificarse en fibra y carbohidratos no fibrosos. Con respecto a la fibra, lo que se determina en el laboratorio es la fibra detergente neutro, FDN, que está compuesta por celulosa, hemicelulosa y lignina. De estos compuestos, los dos primeros son potencialmente degradables en rumen, siendo la lignina totalmente indigestible. En cuanto a los carbohidratos no fibrosos, entre ellos se encuentran almidón, azúcares, ácidos orgánicos.


Para la formulación de las dietas de vacas lecheras, los nutricionistas se encuentran generalmente buscando un punto de equilibrio, donde se maximice la concentración energética sin elevar el riesgo de acidosis ruminal provocada por exceso de carbohidratos no fibrosos y/o por deficiencia de fibra. Por lo tanto, el gran desafío es balancear la relación que existe entre carbohidratos fibrosos y no fibrosos. Debido a que la fracción menos degradable de las dietas la constituyen los carbohidratos fibrosos (lo que implica una de las principales limitaciones en el consumo) y a que es indispensable aportar un contenido de fibra cuya fuente sean los forrajes para mantener la salud ruminal, es de gran importancia tener en cuenta la calidad de dichos forrajes.

La calidad de la fibra de los forrajes podría expresarse en términos de digestibilidad de la misma y mientras mayor sea la digestibilidad de la FDN de un forraje, mayor será la energía aportada por el mismo y mayor el consumo potencial. A medida que los forrajes maduran, aumenta el contenido de lignina en la pared celular disminuyendo la digestibilidad de la fibra. A su vez, la fuente de forraje dietario también influye sobre la calidad de la fibra. Por ejemplo, los silos de alfalfa generalmente, tienen mayor digestibilidad de la FDN que los silos de maíz.


Los forrajes, en la mayoría de los casos, son producidos en los mismos establecimientos de producción de leche. En particular, la confección de los silajes se realiza pocas veces al año y en esos momentos puntuales es cuando se está condicionando la alimentación de las vacas durante todo el año. Es por ello que resulta tan importante la planificación forrajera que contemple cultivos, híbridos, así como también la conservación de dichos forrajes.

Para el caso del silaje de maíz se debe prestar atención al híbrido a utilizar, no solo valorado por su concentración energética dada por la producción de grano, sino también por su contenido de fibra y la calidad de la misma.


Además, es muy importante el momento de corte del cultivo para su confección, lo que afectará la digestibilidad de la fibra y el contenido de grano principalmente. Con respecto al silaje de alfalfa, se deben tener en cuenta el grupo a seleccionar, lo cual influye sobre la calidad, y las condiciones de confección. Es importante comenzar a valorar nutricionalmente al silaje de alfalfa, no sólo por su contenido de proteína degradable en rumen sino también como fuente de fibra de calidad.