Evolución del mercado de tecnologías de henificación en Argentina -3º parte-


MARIO BRAGACHINI
FEDERICO SÁNCHEZ
MAURO BIANCO GAIDO

INTA EEA Manfredi
Módulo de Tecnologías de Forrajes Conservados
Programa Nacional de Agroindustria
y Valor Agregado


Por su parte, la oferta de megaenfardadoras está compuesta por 6 marcas que importan sus productos desde Bélgica, Alemania y Estados Unidos. La medida de cámara que más se ha impuesto en nuestro país es 0,70 m de alto por 1,20 m de ancho, dimensión que se adaptó mejor a las cámaras de compactación de megafardos para exportación, las cuales transforman 2 megafardos de 500 kg en uno de 1000 kg.

En un principio esta medida de cámara fue solicitada por los exportadores de heno a las empresas importadoras de máquinas, generando así el primer nicho de mercado que encontraron las enfardadoras gigantes para su regreso a la Argentina.

Actualmente se exportan unas 30.000 toneladas/año de megafardos, pero a raíz de la gran demanda en el mercado interno, por primera vez en 30 años se empezó a comercializar heno en función de la calidad y no solamente del volumen.

En un ensayo realizado recientemente por el Módulo Tecnologías de Forrajes Conservados del INTA, con asistencia técnica de New Holland, se llevó a cabo una evaluación múltiple entre una megaenfardadora equipada con procesador de fibra (CropCutter) y otra en versión estándar sin procesador, comparándolos con los parámetros obtenidos de una rotoenfardadora de nueva generación.
En este comparativo la rotoenfardadora henificó con una capacidad de trabajo de 15 t/h (atado
con hilo), consumiendo 1,19 litros de gasoil/t MS y con pérdidas en su cámara de compactación de 0,65%. Las megaenfardadoras henificaron a 40 t/h en su versión estándar y a 28 t/h en su versión CropCutter, produciendo pérdidas de 0,5% y 0,9%, respectivamente.

Si bien estas pérdidas correspondieron a la fracción hoja, cabe destacar que no produjeron diferencias significativas en la calidad de los henos elaborados, con la ventaja que los megafardos con fibra procesada presentaban hebras cuyo largo variaba entre 5 y 10 cm (listo para usar en un mixer horizontal mezclador), mientras que en la versión estándar fluctuó entre 40 y 60 cm. El procesado de la fibra incrementó el consumo de 0,6 l/t a 1,3 l/t, pero esta energía se ahorró hasta en un 65% al momento de utilizar la fibra dentro de un mixer.

Es importante destacar también que la densidad lograda en los megafardos fue de 241 kg/m3, mientras que en los rollos no superó los 166 kg/m3, esto significa que la megaenfardadora permitió henificar un 45% más de forraje por unidad de volumen.
Bajo este panorama actual, los rastrillos son los implementos que limitan la calidad en equipos de henificación compuestos por una segadora/acondicionadora y una rotoenfardadora de nueva generación o una megaenfardadora. Si bien es una herramienta muy importante en el esquema de henificación, hay que recordar que al proceso de rastrillaje le corresponde alrededor del 30% del total de las pérdidas ocasionadas en la confección de heno, especialmente por caída de hojas, con la consiguiente pérdida de calidad. Con la premisa de aumentar la capacidad de trabajo de estos implementos y utilizarlo a velocidades de avance no superiores a 8 km/h (para no ocasionar pérdidas excesivas de hojas), en los últimos años se incrementó la venta de rastrillos estelares de mayor ancho de labor.

Actualmente el mercado comercializa unas 800 unidades/año que en un 95% corresponden a modelos estelares, tanto de entrega lateral como central. A su vez, en busca de disminuir la incorporación de tierra, desde hace 5 años se han comenzado a comercializar unidades importadas de rastrillos giroscópicos que en el último año llegó a 20 unidades.
Los sistemas de producción de leche en Argentina, al igual que los tambos del resto del mundo, están siguiendo un camino vinculado al incremento de las producciones individuales y el aumento de la productividad por hectárea. Este crecimiento de la producción depende de la cantidad y calidad de los nutrientes digestibles que se incorporan en la ración de la vaca lechera de alta producción. La fibra efectiva que se incorpora en estas dietas debe ser de calidad (18% PB, 45% FDN, 35% FDA) y de tamaño uniforme. Un ejemplo concreto lo demuestra el mercado interno del megafardo, compuesto por tambos de alta producción, y el mercado de exportación, que utiliza nuestra fibra de calidad para producir leche en sistemas intensivos.



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