Fibra: la fracción más importante de los forrajes conservados


Ing. Agr. MIRIAM GALLARDO

Un componente principal de los forrajes conservados es la FIBRA, la que además es un componente esencial en la dieta de los bovinos, principalmente las vacas lecheras. La importancia de la fibra radica en que es necesaria para:

a. adecuada actividad de rumia y por consiguiente el flujo de suficiente cantidad de saliva;

b. apropiada relación de los productos de la fermentación ruminal (Ácidos Grasos Volátiles), principal fuente de energía para el animal y precursores para la síntesis de grasa butirosa;

c. buena capacidad reguladora de la acidez ruminal (capacidad “buffer” o tampón).

La fibra de los alimentos representa a la pared celular de los vegetales y es determinada en laboratorio como los componentes denominados con las siglas FDN y FDA (fibra detergente ácido).

Sólo desde hace algunos pocos años se diferencian los requerimientos en fibra de los rumiantes en FDN química, que aporta energía a través de la fermentación ruminal y en FDN efectiva (FDNef), de acción física.

• FDN química, cuando los carbohidratos que la componen (principalmente celulosa y hemicelulosa) poseen buena capacidad de fermentación ruminal y son transformados por los microorganismos del rumen en compuestos energéticos (ácidos grasos volátiles) y proteicos (proteína microbiana) que luego el animal utilizará para mantenerse, crecer, aumentar de peso o producir leche.
• FDNef, o fibra efectiva de acción mecánica es la fracción del forraje que influye sobre la masticación, la rumia (salivación y pH ruminal) y los movimientos del rumen (ciclo de mezcla), acorde con la salud y producción de los animales. Estos efectos sobre el ambiente ruminal afectan la composición de la leche y el estado corporal de las vacas.

Si bien el análisis de laboratorio del total de FDN de los alimentos es muy útil en la formulación de raciones, este resultado no permite inferir sobre las características físicas de la fibra relacionadas a su “efectividad”. Se han propuesto algunos métodos para estimar la efectividad de la fibra de los distintos forrajes que se utilizan en la alimentación de rumiantes, en general, y de vacas lecheras en particular. Por ejemplo, se han evaluado distintos sistemas de zarandas (clasificación del tamaño de partículas); un factor de efectividad física aplicado a la FDN en relación con la estimulación de la actividad de masticado y uno que relaciona el tamaño de picado con el contenido en grasa butirosa de la leche.

La fibra es clave para vacas lecheras

Si no se abastecen los requerimientos en fibra se producirán problemas digestivos y metabólicos que pueden conducir a caídas pronunciadas en el porcentaje de grasa en la leche (menos de 3,0 % GB), incluso con niveles de proteína láctea superiores a la grasa (inversión). En condiciones de pastoreo, los problemas de bajas concentraciones de grasa en leche y acidosis ruminal subclínica que se producen en otoño y en primavera temprana están relacionados normalmente con un bajo nivel de FDNef en los pastos tiernos.

Los requerimientos en fibra pueden ser estimados de diferentes maneras. Una forma muy sencilla es tomar como referencia que las necesidades de FDN (kg/vaca/día) representan aproximadamente el 1,2% del peso vivo de los animales, otra manera es estimarlos como una cantidad equivalente al 25% del consumo total de materia seca más el 0,4% del peso vivo. Para vacas lecheras el rango sugerido como FDN en la MS total de la dieta varía de un mínimo de 29% a un máximo de 40%, en función del nivel de producción y la proporción de concentrados de la dieta.
Pero además de cubrir las necesidades de FDN, se debería suministrar diariamente una mínima cantidad de FDNef, para garantizar un ambiente ruminal saludable y una concentración normal de grasa en la leche. El rango sugerido para vacas lecheras es de 17 a 21%, como mínimo y máximo, respectivamente.

Ello implica que los animales, si consumen por ejemplo una alta proporción de ensilajes, cuya fibra es húmeda y ácida, deberían disponer además de un forraje seco con una distribución del tamaño de partícula determinada, que permita una masticación y rumia normales, en una mezcla con aproximadamente un 15% de las partículas mayores a 2 cm.

Si se considera por ejemplo, que una vaca consume 16 kg de materia seca y pesa 550 kg, debería entonces ingerir 6,6 kg de FDN/día, calculado a partir del 1,2% del peso vivo ó 6,2 kg de FDN estimado a partir del 25% del consumo de materia seca, más el 0,4% del peso vivo. De ese total de FDN, 3,52 kg de MS deberían estar como fibra larga, o sea, el 50% de FDNef.


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