Cómo evitar fermentaciones indeseables en silajes de pasturas

Méd. Vet. Leandro Mohamad
Chr. Hansen Animal Health & Nutrition


La participación de las bacterias del género Clostridium en la pudrición del ensilaje es bien conocida. Típicamente, los ensilajes que han tenido una fermentación clostridiana, apestan. En general, los tipos de Clostridium que causan problemas durante el ensilaje incluyen C. tyrobutyricum y butyricum (fermentadoras de lactato) y C. sporogenes (fermentadoras de carbohidratos y proteínas) y su actividad disminuye el valor nutritivo del ensilaje. Las bacterias de Clostridium se encuentran naturalmente en el suelo. La contaminación del forraje con clostridios usualmente sucede durante la cosecha y el picado mecánico. Clostridium es una bacteria que se desarrolla en el ensilaje durante la ausencia de oxígeno (anaeróbica) y forma endosporas. Las principales evidencias (aparte del olor pestilente) de que una contaminación clostridiana ha ocurrido en los forrajes ensilados son los niveles elevados de butirato, acetato y amoniaco (N-NH3) y una disminución en el nivel de lactato. Estas bacterias prefieren un pH relativamente alto (>4.5) y condiciones húmedas (<30% de materia seca (MS), Figura 1). Cuando los clostridios convierten el ácido láctico en ácido butírico (Figura 2) hay un alza en el pH del ensilaje, permitiendo que las bacterias aeróbicas continúen su deterioro del ensilaje.

Por estas razones, podemos esperar una disminución en el consumo de la MS de los animales y una baja considerable en el desempeño de los mismos. El contenido de ácido butírico en el ensilaje infectado por clostridios debe ser tenido muy en cuenta, por los problemas de salud que puede causar en los animales. El ácido butírico será convertido a β-hidroxibutirato en el rumen, que es uno de los cuerpos cetónicos. Sabemos que si un animal consume suficiente cantidad de ácido butírico (50-100 g/animal/d) podemos inducir una cetosis de origen dietético. La concentración de ácido butírico en un ensilaje de alta calidad debe ser menor al 0.1% de la MS. La concentración de ácido butírico en un ensilaje infectado por clostridios fluctúa de un 2.5% hasta un 8% de la MS. Si asumimos que un ensilaje infectado contiene 2.5% de ácido butírico, vemos cómo el consumo de tan sólo 2 kg de MS de ensilaje aportan 50 g de ácido butírico, lo cual puede ser suficiente para causarnos problemas con la salud y el rendimiento de los animales.

Los ensilajes que han sido infectados por clostridios también se caracterizan por tener niveles mayores al 55% de proteína soluble (medido en el laboratorio con un análisis de N-NH3). Niveles altos de proteína soluble en la dieta, que no hayan sido debidamente balanceados, pueden causar una baja en la tasa de concepción, un aumento en la mortalidad embrionaria y una baja en la eficiencia reproductiva. Además, los ensilajes infectados por clostridios contienen niveles elevados de compuestos aminados (putrescina, cadaverina, histaminas, etc.) debido a la descomposición de los aminoácidos. Estos compuestos aminados y el ácido butírico son los culpables de los malos olores del ensilaje, que además de ser tóxicos para las bacterias ruminales, pueden disminuir el consumo de MS.

Pero, ¿cómo podemos prevenir las infecciones clostridianas? Asegúrese de minimizar la contaminación del forraje con tierra durante la cosecha y el picado mecánico. Hay que cerciorarse que el forraje tenga el contenido de MS adecuado. En gramíneas, como ray grass, avena, cebada, se sugiere un contenido de MS de 32 a 37%. Además, una compactación >250 kg de MS/m3 puede ayudar a evitar problemas con clostridios. Finalmente, el uso de inoculantes homo-fermentativos es uno de los mejores aliados para prevenir el ensilaje apestoso debido a Clostridium. Las bacterias productoras de ácido láctico (BAL) usualmente son más rápidas para establecerse en el ensilaje que las bacterias de Clostridium. El uso de inoculantes homo-fermentativos fomentará la producción de ácido láctico y como consecuencia, una rápida disminución del pH. Esto va a inhibir el desarrollo de las bacterias de Clostridium que producen el ácido butírico, tal como fuera demostrado con el uso de 2 cepas de L. Plantarum. La figura 3 muestra el pH crítico necesario para detener el desarrollo de clostridios, según el contenido de MS del ensilado. Para los ensilajes de maíz y los pastos gramíneos con un 30% de MS se necesita que el pH esté por debajo de 4.4 para inhibir el desarrollo de los clostridios, mientras que para las leguminosas, como la alfalfa, el pH crítico es menor a 4.7. El uso de inoculantes homo-fermentativos, aseguran una menor producción de ácido acético, ácido butírico y etanol, lo que mejora la recuperación de MS.